El sector hostelero y de turismo activo de Riópar y toda la comarca de la Sierra del Segura, celebra el anuncio de la reapertura del paraje, clave para recuperar el flujo de turistas y visitantes, aunque el acceso se reanudará de forma parcial y bajo condiciones de seguridad.
El sector turístico de la Sierra del Segura respira, con optimismo. La Delegación Provincial de Desarrollo Sostenible de Albacete ha anunciado que las obras de restauración por los daños en el acceso principal al Hueco de los Chorros del Río Mundo encaran su recta final. Tras una reunión clave mantenida esta semana entre el Gobierno regional, la Junta Rectora del Parque Natural de los Calares del Mundo y de la Sima, y los colectivos y empresas de la zona, la previsión oficial es que el paraje natural pueda reabrir al público en la semana del 20 de julio.
La noticia ha sido recibida con un profundo sentido de alivio y celebración por parte de los empresarios turísticos de Riópar y de la comarca. El cierre temporal de este emblemático recurso natural —uno de los mayores reclamos turísticos de la comarca— había asestado un duro golpe al sector en pleno arranque de la temporada alta. En las últimas semanas, los hoteles, casas rurales, restaurantes y empresas de turismo activo de la zona habían visto mermadas sus reservas, sufriendo especialmente el impacto por la pérdida de los excursionistas de un día que venían a visitar este recurso. Este perfil de visitante, que viaja para admirar el espectacular nacimiento del río Mundo, es fundamental para el dinamismo de la hostelería y el comercio diario de Riópar y los municipios vecinos.
«Para nosotros, el Nacimiento es nuestra playa; si está cerrado, el turismo se desploma. Esta fecha de apertura nos permite salvar el grueso del verano y reactivar la economía local», confiesan desde el tejido empresarial de Riopar y gran parte de la comarca, donde las cancelaciones empezaban a preocupar seriamente.
Una reapertura condicionada por la seguridad
La delegada provincial de Desarrollo Sostenible, Llanos Valero, ha detallado que los trabajos ejecutados por vía de emergencia avanzan a buen ritmo. Hasta la fecha se han construido tres escolleras para asegurar y reponer los firmes de la carretera, se han estabilizado varios taludes inestables y se ha procedido al hormigonado de las cunetas, caños y aquellos tramos de vial que resultaron destrozados por los desprendimientos de tierra.
Está previsto que esta primera fase de las obras concluya la próxima semana. Esto posibilitará que a partir del 20 de julio se vuelva a permitir el acceso de peatones y vehículos al aparcamiento y al paraje de Los Chorros. Sin embargo, debido a que los trabajos de consolidación deben continuar garantizando la máxima protección, la vuelta a la normalidad se hará con condiciones: la capacidad de acogida del uso público se reducirá provisionalmente a un 60 por ciento.
A pesar de esta restricción de aforo, los empresarios turísticos valoran de forma muy positiva la medida y el diálogo mantenido con la dirección del Parque Natural. Coinciden en que regular el acceso bajo estrictas medidas de seguridad es un paso necesario para garantizar que la Sierra del Segura siga siendo un destino de naturaleza seguro, de calidad y sostenible, y confían en que el retorno de los visitantes devuelva la vitalidad económica que tanto caracteriza a este rincón albaceteño durante los meses estivales.
Avances en el turismo activo
Como antesala a esta esperada reapertura general. Desde hace un par de semanas sse ha retomado la actividad de espeleología en el interior de la propia Cueva de los Chorros, que también estaba suspendida por el mismo motivo que el acceso al Hueco de los chorros. Esta vuelta a las profundidades del paraje se está realizando de forma exclusiva a través de las empresas de turismo activo debidamente autorizadas para ello, cumpliendo con los protocolos establecidos. Se trata de un paso previo fundamental que, sumado a la próxima apertura del aparcamiento, busca reactivar los deportes de aventura y guiar a la comarca, poco a poco, hacia la ansiada normalidad.
